El virus sincitial respiratorio (RSV) es un virus muy común. En niños
y adultos causa síntomas leves parecidos a los del resfriado. Sin embargo,
los bebés prematuros o los que tienen problemas de pulmón o corazón
tienen un riesgo elevado de enfermarse gravemente si se contagian del RSV. Esto
se debe a que los pulmones de los bebés prematuros no están completamente
maduros. Además, como nacieron antes de tiempo, es posible que no hayan recibido
de sus madres unas sustancias (llamadas anticuerpos) que combaten los virus y los
ayudan a vencer al RSV y a otros virus.
En los Estados Unidos se hospitaliza cada año aproximadamente 125,000 bebés
debido a infecciones severas por el RSV, y ésta es la primera causa de hospitalización
de bebés. Las infecciones severas por el RSV causan anualmente hasta 500
muertes infantiles. El RSV podría estar asociado con otros problemas de salud
a largo plazo, como por ejemplo el asma.
La temporada del RSV suele comenzar en el otoño y se prolonga hasta la primavera,
pero puede variar. En algunas partes de los Estados Unidos, la temporada del RSV
dura todo el año. Pregunte al profesional médico que atiende a su
hijo cuándo es la temporada del RSV en la zona en la que vive.
Síntomas
El RSV suele causar síntomas leves parecidos a los del resfriado, como por
ejemplo goteo nasal y fiebre. Sin embargo, en algunos bebés los síntomas
empeoran rápidamente.
Si el bebé tiene alguno de estos síntomas, llame inmediatamente al
profesional médico que lo atiende:
- Tos
- Sibilancias (silbidos o pitidos al respirar)
- Respiración acelerada
- Problemas para respirar o falta de aire
- Coloración azul de los labios o alrededor de la boca
Un empeoramiento de los síntomas podría poner en peligro la vida.
Por eso es tan importante ayudar a prevenir
la enfermedad severa causada por el RSV.